Él le estaba rompiendo el corazón, pero ella se lo rompió primero. "¿Aún le quieres?" Cuando ella apartó la mirada, lo supo. Todo había terminado.
Aunque ella insistió en que le quería, con las lagrimas acariciando sus mejillas, sabía que nunca sería suficiente. Damián nunca sería "él".
Le abrazó y le dio un beso en la frente antes de despedirse. Cuando se dirigió hacia la puerta, contuvo la respiración, dubitativo.
A pesar de todo, quería que ella fuese feliz, ignoró el nudo en su garganta y se lo dijo: "Sigue enamorado de ti... Creo que deberías saberlo".
Lo último que escuchó fue un sollozo de ella que le atormento aquella noche hasta que se quedó dormido.
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