viernes, 16 de agosto de 2024

Relato #2

Para una mejor experiencia, os recomiendo escuchar esta canción mientras leéis el relato.

"En el castillo el aire se vuelve denso. Esquivo los cuerpos de los guerreros mientras brota sangre de las heridas de mis brazos y siento una opresión en el pecho que apenas me permite respirar. Me van a fallar las piernas en cualquier momento y el peso de la espada en mi espalda hace que me cueste avanzar. Vislumbro al enorme dragón negro en la distancia, entre las paredes rotas y agrietadas. No puedo rendirme aquí, no antes de quitarle las cadenas y dejar que sea libre. No antes de que siga cobrándose las vidas de aquellos guerreros que vinieron engañados a este lugar. 

Sé que él está aquí, entre las sombras, esperando para meterme una daga por la espalda. Sé que entre toda esta guerra nuestro duelo sigue pendiente. Pero no tengo tiempo para eso. El dragón es mi prioridad. Empiezo a correr hasta el puente que conecta las dos torres superiores del castillo y veo a un guerrero preparado para saltar al vacío. Empapado en sudor y con las heridas abiertas, ha visto que el final está por venir. Pero no puedo dejar que salte.

- ¡Espera! - Mi grito se vuelve un eco que se cuela por las montañas del alrededor. 

Me pesa el cuerpo y siento que voy a desfallecer. El guerrero se gira en mi dirección pero lo único que veo es el miedo en sus ojos. Y sé que no hay nada que pueda hacer. Sigo corriendo y alargo el brazo, mis heridas se abren más y las siento como si miles de cristales se metiesen en mi piel y me arañasen el cuerpo. El hombre abre mucho los ojos, como si por un instante fuese a cambiar de idea. Y cuando mis dedos están a punto de rozar sus ropas, nada. Se deja caer al profundo vacío y grito tanto que creo que no podré volver a articular palabra. Las lagrimas empapan mi cara y me araño las piernas al hacerme un ovillo en el suelo. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

- Das pena. ¿Aún no te has dado cuenta de que no puedes salvarlos a todos? - Su voz me llega fuerte y clara. 

Me ha alcanzado, cómo no iba a hacerlo. Oigo que sus pisadas se acercan y escondo todo el pánico de las últimas semanas en lo más profundo de mi ser.

- ¿Vas a matarme o solo quieres jugar? - Él me dedica una media sonrisa y se queda de pie delante de mí.

- Llevamos jugando al gato y al ratón durante meses, no me importaría jugar un poco más. - Se saca una daga de su vaina y me mira a los ojos. Su mirada de odio se ha transformado en algo más que no logro descifrar. - El problema es que has sido tan descuidada que estás llenas de heridas. Así no tiene ninguna gracia jugar.

- Nunca más me subestimes. - Aprieto los dientes y cierro los ojos por unos segundos. Podría haberme matado ya, pero solo quiere reírse un poco más de mí. Me preparo para desenvainar mi espada.

- Nunca te he subestimado. Sé de lo que eres capaz.- Su sonrisa llena de luz este lugar tan frío. Odio el efecto que tiene sobre mí y eso es lo que me da una última fuerza para moverme.

Le doy una patada en la rodilla y se tambalea, sorprendido, mientras ruedo hacia la derecha y desenvaino mi espada. Le apunto con ella a la cara y finjo que no siento un dolor tan inmenso que podría acabar conmigo en segundos.

- Vaya, vaya. Y yo que te iba a ofrecer mi ayuda para terminar con el dichoso dragón.

- No quiero terminar con él, quiero liberarlo. 

Mi odio crece a medida que su arrogancia sale a la luz. Me mira desconcertado y me doy cuenta de que no sabía cuál era mi verdadero objetivo. Pero yo se lo acabo de compartir como si nada. Idiota. Este juego se ha vuelto demasiado peligroso. Desde el día en que me amenazó con su daga y sentí su aliento rozando mi cuello, esto ha sido más que un juego. Pero todo ha sido mejor así, todo ha sido mejor en forma de duelo. Porque al final, lo único que somos es eso, un gato hambriento y un ratón escurridizo.

Sé que quiere decir algo, pero lo he pillado desprevenido con mis palabras y, en el preciso instante en el que estoy trazando un plan mental para salir de ésta, algo me aprieta del cuerpo con tanta fuerza que por unos segundos siento que me voy a partir en dos. Suelto la espada, pierdo toda mi fuerza y noto que la oscuridad me consume. El aire me golpea con tanta fuerza que me cuesta respirar. Estoy flotando, no noto el suelo bajo mis pies, pero hay algo más. Una garra, estoy atrapada en una garra. Y lo único que veo es su figura volviéndose pequeña mientras grita mi nombre una y otra vez. Sus gritos desgarrados me llegan como un susurro. ¿Acaso es pánico lo que identifico en su voz? Y, por un solo segundo, creo que en realidad sí que le importo. Que todo este juego solo trataba de ocultar una verdad. Pero es demasiado tarde. El dragón quiere vengarse y arrasarlo todo a su paso. Quiere hacer añicos el castillo y busca su siguiente objetivo. Y mientras pienso en cómo hemos terminado aquí, suelto un último suspiro que me invita a descansar en un vacío oscuro."

jueves, 15 de agosto de 2024

Relato #1

"Es un día de verano. La lluvia golpea la ventana y los relámpagos iluminan la habitación. Estoy a oscuras, tan a oscuras como el vacío de mi interior. Cuando unas simples gotas de agua forman una tormenta, un día gris se puede volver absolutamente precioso. Los rayos dibujan el cielo y el agua se convierte en una banda sonora que tranquiliza los demonios de nuestra mente. Demonios que bailan y se mueven entre las sombras, esperando cualquier rayito de luz para apagarlo. Y en una lucha interior en la que poco o nada puedes hacer, mirar por la ventana cómo se sacuden los árboles y se llenan de miles de gotitas te devuelve a la realidad. El frío te eriza la piel y te entran ganas de salir y bailar bajo la lluvia. Sentirla sobre tu piel y ser plenamente consciente de que estás ahí. De que estás viva. De que puede haber tormentas entre tanto sol, tormentas que parecen venir a recordarnos que el mundo sigue girando. Y que, cuando cesan poco a poco, te devuelven la calidez que sentías antes. La calidez en tu piel al sentarte en un banco. Al sentir la arena de la playa bajo tus pies. Al sonreír al cielo. Un día cualquiera, uno de verano."

miércoles, 14 de agosto de 2024

El canal de Youtube que me dio paz

Holi, hoy vengo a hablaros de un canal de Youtube al que siempre que necesito un poco de paz mental vuelvo. Es de una chica coreana que junto a sus pensamientos mostraba su día a día, sobre todo centrándose en la cocina y la limpieza. Quizá no es lo que esperabas, pero créeme cuando te digo que sus vídeos son muy relajantes.



Os he compartido dos vídeos (seleccionados al azar) para que veáis a qué me refiero. El canal lleva inactivo dos años, lo cual me entristece porque espero que todo le vaya bien. Cuando veía sus vídeos con mucha más frecuencia, me motivaban a pensar en mí, en mantener mi entorno organizado, a disfrutar de pequeños placeres. Una merienda tranquila, el refresco que tanto te gusta, limpiar tu zona de trabajo... Detalles del día a día que pueden marcar un gran cambio en la misma. Espero que el canal os guste, quizá tenéis gustos diferentes y no es para nada vuestro estilo. La verdad es que, de los muchos canales que existen que siguen esta estética, este es el único que realmente ha calado en mí.

martes, 13 de agosto de 2024

Nuestra hipocresía en las redes

Parece ser algo común el quejarnos como sociedad sobre algo y luego, a la hora de la verdad, hacer justo lo contrario. Obviamente esto es algo muy genérico (si no fuese así, no podríamos hablar de prácticamente nada) pero yo quiero hablar de ello desde un punto bastante concreto. 

Desde que tengo uso de razón he escuchado en numerosas ocasiones quejas sobre cómo nos hacen ver a las personas famosas. Cómo nos las muestran en películas, series, anuncios y en cualquier ámbito en base a unos estereotipos muy marcados. No solo hablo del tema físico y del único tipo de cuerpo que, por ejemplo, nos hacían ver constantemente a las mujeres (que también). Sino que me refiero, además, a esos programas donde se veían (o se ven) las vidas de personas famosas, con mucho dinero y unas situaciones y circunstancias muy alejadas a lo que casi cualquiera de nosotros podría aspirar. *auch*. Aquello que, a fin de cuentas, son los - influencers - de hoy en día.

Por suerte - o por desgracia - parece que poco a poco las personas han ido reivindicando *en redes* (es un punto importante porque en las redes se dice "x" pero en la calle se dice "y") la necesidad de tener más realismo en las mismas. La necesidad de tener referentes que nos enseñen que desayunan un colacao y no un té matcha, que tengan algunos trastos de por medio en sus enormes casas, que se laven la cara con agua y jabón y, quizá, un producto extra (ynolosquinientoscincuentamilproductosqueusan) *perdón*.

Todo parece ir bien y es muy bonito, ¿verdad? Seguramente te preguntes: Pero entonces, ¿cuál es el problema? Si todos quieren más realidad porque la vida no es, normalmente, como la que enseñan la gran mayoría de referentes de internet...

Pues el problema radica en que a la hora de la verdad, a la mayoría (seguimos generalizando, que ahora que hay que ir con pies de plomo al soltar cualquier cosa por internet), le gusta mucho más ver lo preciosa que es la vida de Juanita de las Flores que vive en un chalet de lujo en las montañas y viaja tres veces al mes, a ver la vida de Gertrudis que no te puede aportar nada novedoso ni diferente porque tiene una vida similar a la tuya. De hecho, incluso tú misma o tú mismo vas a intentar que todo se vea magnífico y espectacular cuando lo vas a mostrar en redes.

Y ahí, ahí es donde entra nuestra hipocresía en este mundo de redes e internet. No importa que te quejes de la falsedad de esa gente que parece tener una vida perfecta (y que no la tiene, porque nadie la tiene) si luego todos tus "siguiendo" se basan en ese tipo de personas. Y ellos, por supuesto, tampoco es que tengan el peso de la culpa. Al final, uno mismo decide qué quiere compartir y de qué manera hacerlo en internet. ¿Agradeceríamos más realismo por su parte? Claro que sí, y algunos se están abriendo poco a poco a ello. Pero al final es cada uno quien decide qué y cómo hacer las cosas.

Pero aquí no he venido a hablar de ellos, he venido a hablar de nosotros. Todo el mundo puede cambiar de parecer, lógicamente. Quizá hace unos meses odiabas esas rutinas de "skin care" con esos cientociencuentamilquinientostres productos, y ahora estés encantada o encantado con ellos. Pero has caído, tú, yo y mucha gente que antes lo rechazaba. Porque al final, esas cosas son modas. Y si lo hacen los más seguidos, lo acabará haciendo la sociedad. Esa sociedad que quiere más realismo en sus vidas pero bebe de lo que no es tan usual en ellas. 

En realidad, podemos preferir ver ese tipo de vidas por muchos factores. Porque nos da igual tener una vida diferente a las suyas y lo vemos como algo curioso, porque nos apetece ver ese contenido que ofrecen sobre cosas que quizá no están a nuestro alcance y, por ello mismo, volvemos a tener curiosidad, porque es bonito ver nuevos paisajes, sus "outfits", porque realmente nos caen bien esas personas o, también, simplemente porque nos apetece verles y luego abrir Twitter para ponerles verdes. Pero será una realidad que, a la hora de la verdad, muchos de nosotros intentaremos imitarles.

Sea como sea, la gente no se hace famosa sola. A la gente la hace famosa otra gente. Gente como tú o yo. Si todas las personas influyentes siguen un mismo patrón, ¿acaso no lo hemos recortado entre todos nosotros? No hay una verdad absoluta, ni un punto final sobre esto. No intentes darle la vuelta, ni tengo razón ni no la tengo. Simplemente es mi perspectiva de lo que me parece que sucede. Quizá en dos meses cambie de parecer porque, al fin y al cabo se trata de eso, de nuestra hipocresía en las redes.

lunes, 12 de agosto de 2024

Señora usa blogger en 2024

Buenas, no sé muy bien cómo empezar esta entrada. Soy una señora mayor. O así me siento usando blogger en pleno 2024. Pero creedme cuando os digo que los blogs marcaron una etapa preciosa de mi vida y que, sintiéndome rodeada de neblina y sin rumbo, es un buen lugar al que volver.

Os voy a comentar un poco qué quiero hacer aquí. Por supuesto, no ser regular. *Sorpresa*. (Seguro que nadie se lo esperaba). Ser regular en un blog es algo que sin duda no voy a priorizar en mi vida, aunque mentiría si no dijese que han sido incontables las veces que he querido escribir algo y se ha quedado en el tintero de mi mente. Hasta que simplemente, se ha esfumado en la oscuridad. 

Pero bueno, no perdamos el hilo de lo que vengo a decir. En este blog me gustaría expresarme. Partimos de que es un lugar que poca gente va a visitar (en serio, si estás aquí o me aprecias mucho o compartimos la misma nostalgia bloggera), así que me voy a sentir más libre y más yo. Quizá un día os publique lo que opino respecto a alguna novedad relacionada con Los Sims o con la comunidad, como me apetece hablar del libro que esté leyendo, de algo que me ha hecho pensar, reflexionar e incluso algún relato que me acabe de inventar. 

Este blog no va a ser un expositor de mi vida privada ni un diario personal. Ya sabéis lo que opino al respecto *anotando tema del que hablaros algún día*. Pero creo que hay cosas más profundas que nos pueden hacer conocer a alguien más allá de si ha ido de viaje a Italia (no es mi caso) o si ha comido en el mejor restaurante a pie de playa (tampoco es mi caso). *Nadie podría haberlo imaginado*.

Este blog simplemente se va a convertir en una pequeñita parte de mí. Una que sí me gustaría compartir. Por si ayuda a alguien, si os sirve para matar el tiempo, si necesitáis sentiros comprendidos o simplemente queréis echarle un vistazo a lo que sea que pase por mi mente. Bienvenidos a este blog, a place to belong, porque todos merecemos tener un lugar del que sentirnos parte.