martes, 7 de julio de 2026

Prólogo. Proyecto literario.

Todo el mundo tiene problemas y Grace Bell no iba a ser diferente. Por eso se encontraba sentada en aquel frío despacho tras jurar confidencialidad. Enfrente, un hombre de unos cincuenta años seguía cada uno de sus movimientos, sin mediar palabra. La luz de techo parpadeaba de vez en cuando.

Grace había firmado más papeles de los que cabía imaginar. Por supuesto, no los había leído todos. Le dolían las manos y lo único que quería era terminar con aquello cuanto antes.

—Señorita Bell —el desconocido rompió el silencio y se inclinó sobre el escritorio—, cuando firme la última hoja no habrá vuelta atrás. ¿Está segura de que quiere continuar?

Ante la pregunta, Grace tragó saliva pero fue incapaz de deshacer el nudo que sentía en la garganta. 

—Si no estuviese segura, no llevaría firmando papeles más de diez minutos, ¿no cree? —Aunque intentó sonar condescendiente, su voz se quebró en mitad de la frase.


domingo, 5 de julio de 2026

Capítulo 2. Proyecto literario.

Los primeros rayos de sol se colaron por la ventana. A Grace no le hizo ninguna gracia, quería dormir un poco más. Se dio la vuelta, esperando encontrar una postura más cómoda, pero ahogó un chillido cuando se cayó. Un montón de cojines le dieron la bienvenida en el suelo. Se incorporó, examinando su entorno. 
Así que no ha sido una pesadilla.
La noche anterior había tirado casi todos los cojines del sofá. A pesar de tener una cama en la habitación, optó por dejarse caer en él. 
No hay que perder las viejas costumbres. 
Tras recoger el desastre que había creado con los cojines, se dirigió hacia el pequeño baño de la cabaña. Sobre el lavabo encontró algunos productos básicos de higiene.
Aquella habitación era asfixiante, pero necesitaba darse una ducha. Ignoró las ojeras que adornaban sus ojos mientras se recogía el pelo en un moño. 
El agua caía sobre su piel y acariciaba las cicatrices de su espalda. No pudo evitar pensar en su madre: en su sonrisa torcida, su mirada decepcionada. Grace se prometió que no volvería a fallarle. Escapó de aquel cubículo y se vistió con lo primero que sacó del armario. Necesitaba respuestas y estaba dispuesta a encontrarlas.
Dejó la cabaña tras ella cerrando de un portazo y se encontró con unas vistas muy distintas a las de la noche anterior. El camino estaba flanqueado por flores blancas y, más allá, un gran bosque de secuoyas se alzaba, imponente. Grace bajó los peldaños del porche y cerró los ojos. La tranquilidad del ambiente se fusionaba en perfecta armonía con el cantar de los pájaros.
—¡Hostia! —Una voz masculina la sobresaltó—. ¡Esto es una pasada!

jueves, 2 de julio de 2026

¡Recomendaciones de libros!

¡Holi! En esta entrada voy a recomendar algunos de mis libros favoritos y otros que también he disfrutado, en función de su género. Lo que más me gusta es la fantasía, con su toque de romance, aunque también le he dado una oportunidad a algunos libros de romance y de thriller.
Así que, si estás pensando en leer algo pero no sabes por dónde empezar, espero que esta entrada te ayude.

FANTASÍA

Pruebas de hechicería - Elise Kova
⭐⭐⭐⭐⭐

Si buscas una lectura ligera, un mundo de fantasía elaborado pero que no sea demasiado cargante, unas pinceladas de romance y una protagonista que evoluciona con cada página, este es tu libro. 
Eira es la aprendiz menos querida de la Torre de los Hechiceros, pero eso no evitará que decida competir por un puesto en el Torneo de los Cinco Reinos. Y cuando lo haga, descubrirá que el precio a pagar es muy alto... Porque nadie esperaba que los candidatos pudieran morir en la competición.

miércoles, 1 de julio de 2026

¡Estamos en julio!

 Ha llegado julio y qué diferente se siente el verano cuando ya no tienes doce años. 
En ese entonces, tenía un encanto especial. Mi madre siempre me compraba algún libro para repasar el temario del curso y yo lo hacía con entusiasmo porque: me gustaba mucho el colegio. El que se encargaba de comprar sandía era mi abuelo, que solía comer con nosotros todos los días. Siempre la cortaba él y mi madre tenía que pedirle que no me diese más porque no dejaba de comer. Era una devoradora de sandías. Mi padre mucha veces aparecía de sorpresa con mi abuela, que venía a pasar el día con nosotros.
A partir de algún verano empezamos a comprar piscinas montables y era, sencillamente, el mejor momento del año. Al principio, teníamos piscinas hinchables que acababan con mil agujeros y teníamos que llenarlas de parches para que aguantasen el verano. Mi padre cogía el borde y lo sacudía para crear olas mientras nos bañábamos. Algo que según las instrucciones de la piscina no se podía hacer.