martes, 30 de junio de 2026

Capítulo 1. Proyecto literario.

Lo último que Grace recordaba era haber cruzado un gran portón. Arrastraba los pies por un camino de tierra, iluminado por la tenue luz de la linterna que llevaba su acompañante. El silencio iba a terminar con ella.
—Debería darte algo de propina, ¿sabes? —se ajustó la mochila, ignorando los fuertes latidos de su corazón—. Por tu gran implicación y simpatía, claro.
Si el guardia detectó la sorna en su palabras, no hizo comentarios al respecto. Grace bufó y centró su atención en las cabañas de madera que empezaron a bordear el camino. El interior de algunas se encontraba iluminado; otras permanecían a oscuras. El guardia se detuvo frente a una de ellas y sacó un manojo de llaves de su bolsillo. Extendió la linterna hacia Grace, que le miró desconcertada.
—Aguanta. —Su voz sonó fuerte en el silencio de la noche. 
Ante la sorpresa, dudó unos instantes.
—Normalmente las cosas se piden por favor, sobre todo cuando llevas ignorando a alguien media hora.
El guardia gruñó en respuesta. Se subió un poco el casco, dejando al descubierto parte de su mandíbula. Luego sujetó la linterna entre los dientes. Tiene que ser una broma. Las llaves chocaban con fuerza contra sus guantes de cuero. Aquel no debía de ser el trabajo de sus sueños. Eso, o ella lo había sacado de quicio, lo cual era bastante probable. Separó una llave roja y guardó el resto. Se la entregó a Grace, que la cogió de mala gana.

—No la pierdas. —El guardia se dio la vuelta y empezó a alejarse.
—Buenas noches a también —Se cruzó de brazos—. Me ha encantado la cabaña, ¡dejaré una buena reseña!
La sangre bullía bajo su piel. Estaba sola y no había recibido ninguna explicación. Saltó los escalones del porche y metió la llave en la cerradura de la puerta. Cuando la abrió, exhaló con tranquilidad. 
Esperaba encontrarse con una cabaña húmeda y sombría pero, en su lugar, las luces cálidas revelaron una pequeña chimenea de piedra junto a un sofá mullido. Los cojines que lo adornaban estaban colocados con sumo cuidado. Quien hubiera preparado la estancia tenía buen gusto. Pasó los dedos por la chimenea; ella nunca había tenido una. Qué lástima que estemos en julio. 
Se acercó a un espejo de pared y no le sorprendió lo que vio en su reflejo. Estaba hecha un desastre, como siempre. Porque así era ella, así era su vida. Grace apartó esos pensamientos y se centró en lo importante: tenía que llamar a su madre. Dejó la mochila en el suelo y sacó su ropa para guardarla en un armario. No llevaba muchas prendas, pero serían suficientes. Al fin y al cabo, no iba a quedarse mucho tiempo.
También se había llevado la cartera, su cuaderno favorito, un par de bolígrafos y un neceser con algunos productos de maquillaje. Lo dejó todo encima de una mesita. Cuando la mochila se quedó vacía, el sudor empezó a empaparle la frente. No, no, no, no puede ser. Abrió todas las cremalleras, comprobó cada bolsillo, pero no había nada más. Intentó levantarse para respirar, pero le fallaron las piernas. No conseguía recordar cómo o cuándo se había preparado la mochila. Debía de tratarse de un error. Miró una y otra vez. Ella siempre llevaba el móvil encima, pero había desaparecido. ¿Y si, en realidad, nunca lo había guardado?

2 comentarios:

  1. Se ve bastante bueno, voy a leer los capítulos anteriores 😙 (Vengo de youtube por el enlace, cuídate mucho harou ❤️)

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    1. Ais!! No hay más, pero quiero seguir escribiendo cositas <3

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