Había sido una noche larga. Camille se despertó cuando los primeros rayos de luz le acariciaron la cara. Su compañera de habitación aún dormía, pero se sintió inspirada... Así que se preparó el desayuno y se puso a pintar.
No pensaba en nada, solo se dedicaba a dar pinceladas sobre el blanco lienzo, como si esperase que le diese una respuesta a todas esas preguntas que se había hecho mientras soñaba.
Cuando terminó, se sentó frente a su ordenador. Sin casi darse cuenta había abierto páginas de casas y estaba dispuesta a comprar una. La casa que había alquilado meses atrás ya no estaba disponible. Tras una hora comparando precios, se quedó maravillada de una casa muy pequeñita que costaba 12.000 simoleones. Era más que suficiente para ella y estaba en el barrio donde había vivido anteriormente, así que podría ver más a Summer y ya conocía a sus vecinos.
Camille tenía 8.000 simoleones en su cuenta porque había estado ahorrando durante su estancia en la universidad, así que pensó que podría terminar el simestre para no perder la plaza en su residencia y, mientras tanto, terminar de conseguir el dinero que necesitaba. Si abandonaba en ese momento, no tendría techo bajo el que dormir.
Antes de tomar decisiones, consideró que debía llamar a Tamati para ir a pasar el día en Sulani, pasar tiempo juntos y aprovechar para comentarle un poco lo que había pensado. Él al principio no estaba muy seguro de si sería buena idea, pero la ilusión que desprendía Camille le puedo. "Todo irá bien, yo te voy a apoyar", le dijo.
Nuestra sim estuvo estudiando lo que quedaba de simestre para que no la echasen de la facultad, mientras vendía sus cuadros a través de una página web que se había abierto. A su vez, trataba de terminar un libro que publicaría por su cuenta, ya que aún no había editoriales interesadas en sus novelas. Estaba acostumbrada a trabajar por sí misma y a sobrevivir, por lo que poco a poco y con mucho esfuerzo fue consiguiendo los simoleones suficientes para seguir adelante.
Ya había pasado un año desde que se había matriculado en la universidad. El tiempo había pasado demasiado rápido... Y estaba segura de que ahora solo podría ir hacia arriba. Ese año había sido un desastre y muy duro mentalmente para ella, pero siempre que se proponía algo lo lograba. Tenía el apoyo de Summer y de Tamati, por lo que no se sintió extraña cuando no renovó su matrícula e hizo las maletas.
Su vida nunca había sido fácil, pero sabía que no podía dejar oportunidades atrás y no se arrepentía de haber decidido ir a la universidad o de haberse ido de la casa de sus padres. Aunque estaba siendo más complicado de lo que esperaba, no quería rendirse.
Miró al frente y se dispuso a deshacer las maletas. Aún quedaba toda una vida por delante de experiencias y oportunidades y ella... solo acababa de empezar.
Espero que tenga suerte con la publicación de su libro.
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