Durante meses estuvieron planeando cómo sería su boda. No querían algo demasiado preparado y que buscase rozar la "perfección". Solo querían pasarlo bien con sus amigos, disfrutar de ese día y guardar buenos recuerdos de ello.
La boda tuvo lugar durante la primavera. Era un día muy caluroso y nuestros protagonistas nunca olvidarán lo mal que lo pasaron con sus pesados trajes. Pero nada que no pudiese solucionar el momento tan especial que estaban viviendo.
La ceremonia tuvo lugar al aire libre y todos los invitados miraban felizmente a la pareja. Era evidente que Tamati y Camille estaban muy emocionados por compartir ese día y ese momento. Ambos se sentían nerviosos, alegres... Era una mezcla de sensaciones indescriptible.
No querían alargar mucho la boda, así que las cosas fueron tomando un ritmo dinámico y a ningún invitado se le hizo pesada. Fue muy bonito.
A partir de ese momento, Tamati se mudó con Camille. No había terminado la universidad, pero le quedaba poco más de un simestre y había seleccionado las clases semi-presenciales para poder empezar su nueva vida junto a ella. Lo que no sabían es que muy pronto tendrían una "pequeña" sorpresa...
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