domingo, 1 de septiembre de 2024

modo automático

Cuando activas el piloto automático en tu vida, los meses dejan de significar algo. Los dĂ­as, las semanas. Todo se vuelve igual de engorroso. Todas las mañanas sientes que un gran peso te impide mover el cuerpo y levantarte. El dĂ­a simplemente pasa y cualquier pequeña chispa que aparezca para producir cambios, se acaba extinguiendo para volver a dejarlo todo igual. 

Vivir en piloto automático es sentir que vas a la playa y por más que lo intentes no terminas de deshacerte de la arena pegada a tu piel. Es sentir que en tu interior las piezas no encajan por más vueltas que les des. Sentir que nada es suficiente y que a la vez cualquier cosa lo es.

Quizá atisbes un poco de luz, no a tu alrededor sino en ti. Tenue, tímida. Una luz que apenas brilla y a la que te aferras con tanta fuerza que tu cabeza dice basta. A veces, consigue sacarte de ese ensueño permanente del que creías no poder escapar. Otras, parece que va a lograrlo y un torrente te arrastra de nuevo al fango. En algunas, simplemente se pierde en la oscuridad.

El piloto automática se activa, sin más. Pero por eso mismo también se puede desactivar. Aunque quizá no sea el mejor momento para decirlo, porque en el fondo todo parece demasiado difícil, siempre hay una luz que, aunque tenue, estará esperándote. Y las piezas en ti se amoldarán, no para encajar a presión, sino para hacerlo de la mejor manera en tu nuevo interior.

viernes, 16 de agosto de 2024

Relato #2

Para una mejor experiencia, os recomiendo escuchar esta canción mientras leéis el relato.

"En el castillo el aire se vuelve denso. Esquivo los cuerpos de los guerreros mientras brota sangre de las heridas de mis brazos y siento una opresiĂłn en el pecho que apenas me permite respirar. Me van a fallar las piernas en cualquier momento y el peso de la espada en mi espalda hace que me cueste avanzar. Vislumbro al enorme dragĂłn negro en la distancia, entre las paredes rotas y agrietadas. No puedo rendirme aquĂ­, no antes de quitarle las cadenas y dejar que sea libre. No antes de que siga cobrándose las vidas de aquellos guerreros que vinieron engañados a este lugar. 

Sé que él está aquí, entre las sombras, esperando para meterme una daga por la espalda. Sé que entre toda esta guerra nuestro duelo sigue pendiente. Pero no tengo tiempo para eso. El dragón es mi prioridad. Empiezo a correr hasta el puente que conecta las dos torres superiores del castillo y veo a un guerrero preparado para saltar al vacío. Empapado en sudor y con las heridas abiertas, ha visto que el final está por venir. Pero no puedo dejar que salte.

- ¡Espera! - Mi grito se vuelve un eco que se cuela por las montañas del alrededor. 

Me pesa el cuerpo y siento que voy a desfallecer. El guerrero se gira en mi direcciĂłn pero lo Ăşnico que veo es el miedo en sus ojos. Y sĂ© que no hay nada que pueda hacer. Sigo corriendo y alargo el brazo, mis heridas se abren más y las siento como si miles de cristales se metiesen en mi piel y me arañasen el cuerpo. El hombre abre mucho los ojos, como si por un instante fuese a cambiar de idea. Y cuando mis dedos están a punto de rozar sus ropas, nada. Se deja caer al profundo vacĂ­o y grito tanto que creo que no podrĂ© volver a articular palabra. Las lagrimas empapan mi cara y me araño las piernas al hacerme un ovillo en el suelo. ¿CĂłmo hemos llegado a este punto?

Das pena. ¿AĂşn no te has dado cuenta de que no puedes salvarlos a todos? Su voz me llega fuerte y clara. 

Me ha alcanzado, cómo no iba a hacerlo. Oigo que sus pisadas se acercan y escondo todo el pánico de las últimas semanas en lo más profundo de mi ser.

 ¿Vas a matarme o solo quieres jugar? Ă‰l me dedica una media sonrisa y se queda de pie delante de mĂ­.

 Llevamos jugando al gato y al ratĂłn durante meses, no me importarĂ­a jugar un poco más. Se saca una daga de su vaina y me mira a los ojos. Su mirada de odio se ha transformado en algo más que no logro descifrar—. El problema es que has sido tan descuidada que estás llenas de heridas. AsĂ­ no tiene ninguna gracia jugar.

Nunca más me subestimes. -Aprieto los dientes y cierro los ojos por unos segundos. Podría haberme matado ya, pero solo quiere reírse un poco más de mí. Me preparo para desenvainar mi espada.

 Nunca te he subestimado. SĂ© de lo que eres capaz. Su sonrisa llena de luz este lugar tan frĂ­o. Odio el efecto que tiene sobre mĂ­ y eso es lo que me da una Ăşltima fuerza para moverme.

Le doy una patada en la rodilla y se tambalea, sorprendido, mientras ruedo hacia la derecha y desenvaino mi espada. Le apunto con ella a la cara y finjo que no siento un dolor tan inmenso que podrĂ­a acabar conmigo en segundos.

Vaya, vaya. Y yo que te iba a ofrecer mi ayuda para terminar con el dichoso dragĂłn.

—Es que no quiero terminar con Ă©l, quiero liberarlo. 

Mi odio crece a medida que su arrogancia sale a la luz. Me mira desconcertado y me doy cuenta de que no sabía cuál era mi verdadero objetivo. Pero yo se lo acabo de compartir como si nada. Idiota. Este juego se ha vuelto demasiado peligroso. Desde el día en que me amenazó con su daga y sentí su aliento rozando mi cuello, esto ha sido más que un juego. Pero todo ha sido mejor así, todo ha sido mejor en forma de duelo. Porque al final, lo único que somos es eso, un gato hambriento y un ratón escurridizo.

SĂ© que quiere decir algo, pero lo he pillado desprevenido con mis palabras y, en el preciso instante en el que estoy trazando un plan mental para salir de Ă©sta, algo me aprieta del cuerpo con tanta fuerza que por unos segundos siento que me voy a partir en dos. Suelto la espada, pierdo toda mi fuerza y noto que la oscuridad me consume. El aire me golpea con tanta fuerza que me cuesta respirar. Estoy flotando, no noto el suelo bajo mis pies, pero hay algo más. Una garra, estoy atrapada en una garra. Y lo Ăşnico que veo es su figura volviĂ©ndose pequeña mientras grita mi nombre una y otra vez. Sus gritos desgarrados me llegan como un susurro. ¿Acaso es pánico lo que identifico en su voz? Y, por un solo segundo, creo que en realidad sĂ­ que le importo. Que todo este juego solo trataba de ocultar una verdad. Pero es demasiado tarde. El dragĂłn quiere vengarse y arrasarlo todo a su paso. Quiere hacer añicos el castillo y busca su siguiente objetivo. Y mientras pienso en cĂłmo hemos terminado aquĂ­, suelto un Ăşltimo suspiro que me invita a descansar en un vacĂ­o oscuro."

jueves, 15 de agosto de 2024

Relato #1

"Es un día de verano. La lluvia golpea la ventana y los relámpagos iluminan la habitación. Estoy a oscuras, tan a oscuras como el vacío de mi interior. Cuando unas simples gotas de agua forman una tormenta, un día gris se puede volver absolutamente precioso. Los rayos dibujan el cielo y el agua se convierte en una banda sonora que tranquiliza los demonios de nuestra mente. Demonios que bailan y se mueven entre las sombras, esperando cualquier rayito de luz para apagarlo. Y en una lucha interior en la que poco o nada puedes hacer, mirar por la ventana cómo se sacuden los árboles y se llenan de miles de gotitas te devuelve a la realidad. El frío te eriza la piel y te entran ganas de salir y bailar bajo la lluvia. Sentirla sobre tu piel y ser plenamente consciente de que estás ahí. De que estás viva. De que puede haber tormentas entre tanto sol, tormentas que parecen venir a recordarnos que el mundo sigue girando. Y que, cuando cesan poco a poco, te devuelven la calidez que sentías antes. La calidez en tu piel al sentarte en un banco. Al sentir la arena de la playa bajo tus pies. Al sonreír al cielo. Un día cualquiera, uno de verano."

miércoles, 14 de agosto de 2024

El canal de Youtube que me dio paz

Holi, hoy vengo a hablaros de un canal de Youtube al que siempre que necesito un poco de paz mental vuelvo. Es de una chica coreana que junto a sus pensamientos mostraba su día a día, sobre todo centrándose en la cocina y la limpieza. Quizá no es lo que esperabas, pero créeme cuando te digo que sus vídeos son muy relajantes.



Os he compartido dos vídeos (seleccionados al azar) para que veáis a qué me refiero. El canal lleva inactivo dos años, lo cual me entristece porque espero que todo le vaya bien. Cuando veía sus vídeos con mucha más frecuencia, me motivaban a pensar en mí, en mantener mi entorno organizado, a disfrutar de pequeños placeres. Una merienda tranquila, el refresco que tanto te gusta, limpiar tu zona de trabajo... Detalles del día a día que pueden marcar un gran cambio en la misma. Espero que el canal os guste, quizá tenéis gustos diferentes y no es para nada vuestro estilo. La verdad es que, de los muchos canales que existen que siguen esta estética, este es el único que realmente ha calado en mí.