domingo, 1 de septiembre de 2024
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viernes, 16 de agosto de 2024
Relato #2
Para una mejor experiencia, os recomiendo escuchar esta canción mientras leéis el relato.
"En el castillo el aire se vuelve denso. Esquivo los cuerpos de los guerreros mientras brota sangre de las heridas de mis brazos y siento una opresiĂłn en el pecho que apenas me permite respirar. Me van a fallar las piernas en cualquier momento y el peso de la espada en mi espalda hace que me cueste avanzar. Vislumbro al enorme dragĂłn negro en la distancia, entre las paredes rotas y agrietadas. No puedo rendirme aquĂ, no antes de quitarle las cadenas y dejar que sea libre. No antes de que siga cobrándose las vidas de aquellos guerreros que vinieron engañados a este lugar.
SĂ© que Ă©l está aquĂ, entre las sombras, esperando para meterme una daga por la espalda. SĂ© que entre toda esta guerra nuestro duelo sigue pendiente. Pero no tengo tiempo para eso. El dragĂłn es mi prioridad. Empiezo a correr hasta el puente que conecta las dos torres superiores del castillo y veo a un guerrero preparado para saltar al vacĂo. Empapado en sudor y con las heridas abiertas, ha visto que el final está por venir. Pero no puedo dejar que salte.
- ¡Espera! - Mi grito se vuelve un eco que se cuela por las montañas del alrededor.
Me pesa el cuerpo y siento que voy a desfallecer. El guerrero se gira en mi direcciĂłn pero lo Ăşnico que veo es el miedo en sus ojos. Y sĂ© que no hay nada que pueda hacer. Sigo corriendo y alargo el brazo, mis heridas se abren más y las siento como si miles de cristales se metiesen en mi piel y me arañasen el cuerpo. El hombre abre mucho los ojos, como si por un instante fuese a cambiar de idea. Y cuando mis dedos están a punto de rozar sus ropas, nada. Se deja caer al profundo vacĂo y grito tanto que creo que no podrĂ© volver a articular palabra. Las lagrimas empapan mi cara y me araño las piernas al hacerme un ovillo en el suelo. ¿CĂłmo hemos llegado a este punto?
—Das pena. ¿AĂşn no te has dado cuenta de que no puedes salvarlos a todos? —Su voz me llega fuerte y clara.
Me ha alcanzado, cómo no iba a hacerlo. Oigo que sus pisadas se acercan y escondo todo el pánico de las últimas semanas en lo más profundo de mi ser.
— ¿Vas a matarme o solo quieres jugar? —Él me dedica una media sonrisa y se queda de pie delante de mĂ.
— Llevamos jugando al gato y al ratĂłn durante meses, no me importarĂa jugar un poco más. —Se saca una daga de su vaina y me mira a los ojos. Su mirada de odio se ha transformado en algo más que no logro descifrar—. El problema es que has sido tan descuidada que estás llenas de heridas. AsĂ no tiene ninguna gracia jugar.
—Nunca más me subestimes. -—Aprieto los dientes y cierro los ojos por unos segundos. PodrĂa haberme matado ya, pero solo quiere reĂrse un poco más de mĂ. Me preparo para desenvainar mi espada.
— Nunca te he subestimado. SĂ© de lo que eres capaz. —Su sonrisa llena de luz este lugar tan frĂo. Odio el efecto que tiene sobre mĂ y eso es lo que me da una Ăşltima fuerza para moverme.
Le doy una patada en la rodilla y se tambalea, sorprendido, mientras ruedo hacia la derecha y desenvaino mi espada. Le apunto con ella a la cara y finjo que no siento un dolor tan inmenso que podrĂa acabar conmigo en segundos.
—Vaya, vaya. Y yo que te iba a ofrecer mi ayuda para terminar con el dichoso dragĂłn.
—Es que no quiero terminar con Ă©l, quiero liberarlo.
Mi odio crece a medida que su arrogancia sale a la luz. Me mira desconcertado y me doy cuenta de que no sabĂa cuál era mi verdadero objetivo. Pero yo se lo acabo de compartir como si nada. Idiota. Este juego se ha vuelto demasiado peligroso. Desde el dĂa en que me amenazĂł con su daga y sentĂ su aliento rozando mi cuello, esto ha sido más que un juego. Pero todo ha sido mejor asĂ, todo ha sido mejor en forma de duelo. Porque al final, lo Ăşnico que somos es eso, un gato hambriento y un ratĂłn escurridizo.
SĂ© que quiere decir algo, pero lo he pillado desprevenido con mis palabras y, en el preciso instante en el que estoy trazando un plan mental para salir de Ă©sta, algo me aprieta del cuerpo con tanta fuerza que por unos segundos siento que me voy a partir en dos. Suelto la espada, pierdo toda mi fuerza y noto que la oscuridad me consume. El aire me golpea con tanta fuerza que me cuesta respirar. Estoy flotando, no noto el suelo bajo mis pies, pero hay algo más. Una garra, estoy atrapada en una garra. Y lo Ăşnico que veo es su figura volviĂ©ndose pequeña mientras grita mi nombre una y otra vez. Sus gritos desgarrados me llegan como un susurro. ¿Acaso es pánico lo que identifico en su voz? Y, por un solo segundo, creo que en realidad sĂ que le importo. Que todo este juego solo trataba de ocultar una verdad. Pero es demasiado tarde. El dragĂłn quiere vengarse y arrasarlo todo a su paso. Quiere hacer añicos el castillo y busca su siguiente objetivo. Y mientras pienso en cĂłmo hemos terminado aquĂ, suelto un Ăşltimo suspiro que me invita a descansar en un vacĂo oscuro."
jueves, 15 de agosto de 2024
Relato #1
miércoles, 14 de agosto de 2024
El canal de Youtube que me dio paz
Holi, hoy vengo a hablaros de un canal de Youtube al que siempre que necesito un poco de paz mental vuelvo. Es de una chica coreana que junto a sus pensamientos mostraba su dĂa a dĂa, sobre todo centrándose en la cocina y la limpieza. Quizá no es lo que esperabas, pero crĂ©eme cuando te digo que sus vĂdeos son muy relajantes.