viernes, 31 de julio de 2026

Capítulo 4. Proyecto literario.

El calor subió hasta las mejillas de Grace. Toda las miradas estaban puestas en ella, tenía que defenderse. Sin embargo, Ethan atrajo su atención dándole una patada por debajo de la mesa. Cuando lo miró, él negó ligeramente con la cabeza. Aunque se tragó las posibles réplicas, Grace alzó el mentón antes de volver la vista hacia la mujer de azul. 

—Bien. —La mujer ignoró su gesto y comenzó a moverse por la estancia—. Soy Erica Sinclair, la dueña de este campamento. Acudieron a mí buscando una vida mejor, y eso es lo que les vamos a ofrecer. 

La cafetería permanecía en silencio. Grace frunció el ceño. ¿Cuándo había hablado con aquella mujer? Echó un vistazo a Ethan, esperando compartir su incertidumbre, pero el chico seguía los movimientos de Sinclair con una sonrisa que dejaba entrever sus dientes. ¿Hay algo a lo que tema esta persona? 

—Me tratarán de usted y se dirigirán a mí como Sinclair. —Siguió la mujer—. Reservo Erica para los amigos, ya saben.

—Ya saben. —Imitó Mía por lo bajo, mientras se enroscando los dedos en el pelo con torpeza. 

Los guardias permanecían estáticos. Algunos tenían los brazos cruzados y otros los mantenían tras la espalda. Grace distinguió que tras aquellos trajes había tanto hombres como mujeres. A ninguno se le podía ver la cara, pero el pelo de algunos sobresalía bajo el casco. Sinclair se acercó hacia ellos.

—Como habrán observado, hay guardias en las distintas zonas del campamento. No se preocupen, su función es velar por... —Sinclair se dio unos golpecitos en los labios— su seguridad. De hecho, ¡les hemos asignado un guardia personal a cada uno para que puedan contar con su apoyo en todo momento!

—¿No somos mayorcitos para canguros? —La pregunta se escapó de los labios de Grace antes de percatarse de ello.

—Señorita Bell, ¿podría hacer el favor de levantarse y de acercarse aquí? —Aunque Sinclair le sonrió, a Grace le pareció un gesto falso.

—La verdad es que este asiento es muy cómodo, preferiría quedarme donde estoy.

—No es una petición, querida. —Los verdes ojos de la mujer mostraban una clara advertencia. 

Tras inhalar y exhalar despacio, Grace se levantó de su asiento. Cruzó la cafetería, acercándose a Sinclair. Tendría que haber intentado pasar desapercibida, pero ya era demasiado tarde para eso. Cuando llegó a la altura de la mujer, ésta la recorrió de arriba a abajo con descaro. Una muestra de desaprobación cruzó su rostro. Estupendo.

—Vamos a aprovechar este momento—Sinclair la agarró con fuerza del brazo—, para repasar las normas básicas. La primera, no interrumpirán al personal del campamento, mucho menos en medio de una explicación. ¿Está de acuerdo, señorita Bell?

Grace asintió, pero no dijo nada. Podía soportar el fuerte agarre de la mujer, solo tenía que seguirle la corriente un poco más. Sinclair explicó algunas normas más. Al parecer, después de medianoche cada uno tenía que estar en su cabaña. Si pillaban a alguien fuera, habría consecuencias. Tampoco podían llevarse comida de la cafetería a menos que se pidiera permiso. Los baños eran compartidos y había que usar chanclas para ducharse. Había un horario para comer y para realizar algunas actividades.

 —Aquí tendrán todo lo que siempre desearon. —Sinclair soltó a Grace, que se cogió el brazo disimuladamente—. Comida, ropa, un lugar en el que vivir... Y lo único que deberán hacer, será cumplir con una pequeña misión semanal. Pero no se preocupen por eso, tienen tres días para conocer el lugar, adaptarse y relacionarse entre ustedes. A partir de este momento, quedan al cuidado de sus guardias. Volveremos a vernos pronto. ¡Que sean felices, campistas!

Y tras esas palabras, Sinclair abandonó la cafetería. Los guardias empezaron a dispersarse, colocándose cerca de las personas a las que les habían asignado. Grace se acarició el brazo, justo donde Sinclair la había sujetado durante largos minutos. No podía despegar la vista de la puerta de la cafetería. 

—¡Grace! —La voz de Ethan se alzó entre el nuevo barullo de voces.

El chico, seguido de Mía, se abría paso entre el grupo de guardias y campistas que se había formado. 

—¡Aquí! —Grace alzó el brazo, aunque Ethan ya la había localizado.

Cuando sus dos compañeros la alcanzaron, Mía parecía un poco aturdida. Tras ellos, dos figuras vestidas de uniforme aguardaban a poca distancia. Genial, un perrito guardián para cada uno. Algunos campistas empezaron a abandonar la cafetería y el aire volvió a correr por la estancia. De repente, un chillido agudo sobresaltó a Grace. Mía tenía los ojos abiertos como platos. 

—Tu... tu brazo. —La chica señaló a Grace, temblando.

Sin comprender a qué se refería, Grace echó un vistazo su brazo. Y entonces, lo vio. Allí donde la mujer la había agarrado, la marca de sus uñas seguía hundida en su piel.

jueves, 16 de julio de 2026

Capítulo 3. Proyecto literario.

La cafetería existía. Grace solo tardó tres minutos en divisarla desde el sendero. No era como las cabañas, aquella construcción era más moderna y se alzaba sobre una base de hormigón. La fachada tenía colores crema y unos grandes ventanales permitían observar el interior, pero Grace solo alcanzó a distinguir algunas cabezas. Una mezcla de voces se oía amortiguada tras la puerta principal, junto a la que había un guardia plantado. Subió los escalones del porche saltando y entró, con paso decidido.
Cuatro largas mesas ocupaban la parte central de la cafetería y unas veinte personas, a las que Grace nunca había visto, se habían sentado en pequeños grupos. Ninguna reparó en ella. La luz entraba por los ventanales iluminando el lugar, decorado con grandes cuadros de colores. Una pegatina indicaba la entrada al baño, vigilada por otro guardia. Grace se preguntó si los olores del interior se le filtrarían por la máscara. Espero que no.
Siguió caminando y se acercó al mostrador, donde había un montón de bandejas apiladas. 

—Puedes coger una y decirme qué quieres que te sirva. —Una mujer, de unos sesenta años, apareció por detrás del mostrador—. Pero luego debes encargarte de vaciar la bandeja allí.

La mujer señaló unas papeleras al final del mostrador. Grace se frotó la nariz y asintió. Tenía tanta hambre que le habría pedido un plato de cada. El surtido era muy tentador: ensaimadas, galletas con virutas de chocolate, sándwiches variados, batidos, zumos... Al final, optó por un batido de frutas, un sándwich de atún y un par de galletas de chocolate. ¿Y ahora qué?

miércoles, 15 de julio de 2026

martes, 14 de julio de 2026

¿Qué es el proyecto literario del blog?

He empezado un proyecto en el blog pero no os he hablado en ningún momento de qué es o por qué lo estoy haciendo, así que esta entrada va sobre ello. 😊

A mí siempre me ha gustado mucho escribir. Cuando iba al colegio ya escribía muchos cuentos e incluso les añadía algún dibujo, aunque reconozco que tenía muchas faltas de ortografía. Como cualquier niño, supongo. 🤔

Así que la escritura es algo que me ha acompañado a lo largo de mi vida y que sigue presente a día de hoy. He estado experimentado la escritura en primera persona, no solo en mis cuadernos personales, sino a través de la escritura de una historia. Sin embargo, un día me pregunté: ¿Sabría utilizar la tercera persona? ¿Cómo de complicado es cada tipo de narrador? 🤔


sábado, 11 de julio de 2026

No siempre quiero ser fuerte

Hay que saber escuchar lo que uno mismo siente.

Crecemos con la enseñanza de que debemos ser fuertes, de que debemos afrontar cualquier situación por complicada que parezca. Y, sin embargo, eso mismo también implica ignorar una parte de nosotros que necesita ser escuchada, que necesita ser libre para poder volver a su lugar.
Ser fuerte va mucho más allá de fingir que todo está bien porque fingir, precisamente, significa tapar la verdad. Fingir es mentir. Muchas veces, lo que una persona necesita realmente es exponer y mostrar sus emociones, aunque no sean positivas. 
A la gente no le gusta la incomodidad de escuchar a alguien que no está bien. No saben si podrán ayudar, cómo actuar o qué decir. Es incómodo. Y lo incómodo, claro, es mejor alejarlo. 
Por eso, muchas veces, se dicen cosas como: "bueno, hoy hemos venido a disfrutar", cuando tú solo necesitabas saber que podías contar con el apoyo de alguien. Pero "venir a disfrutar" no es una invitación a que abras tus sentimientos, es una invitación a: "no nos jodas la fiesta" (quien dice fiesta dice la tarde, la noche, el día o cualquier otro momento).
Estar jodido es una mierda. La mayoría de personas perdemos amistades cuando atravesamos un mal momento. Pero no siempre estamos en el mismo lado de la historia. Seguramente también habremos cometido el error de no saber leer entre líneas cuando alguien necesitaba nuestra ayuda y, por eso, le hemos acabado perdiendo.
Lo que uno debe aprender para sobrevivir es que tiene que escucharse. Y que, a pesar de que haya más o menos personas dispuestas a escucharle, la primera en hacerlo debe ser ella misma. El peor error que cometemos es pretender. Y aunque lo hagas, porque siempre hay situaciones en las que es necesario hacerlo, también debes dejarlo salir. 
Ser fuerte también es comprender lo que sientes, afrontarlo y actuar en consecuencia. Si necesitas ver esa película de comfort, ponerla. Si necesitas parar unos minutos, respirar. Si necesitas que te escuchen, pedirlo. Si necesitas llorar, liberar las lagrimas.
Yo no quiero "ser fuerte" todo el tiempo. Quiero permitirme derrumbarme si es lo que necesito. Quiero poder pedir ayuda. Porque hacerlo, también significa ser fuerte. 

martes, 7 de julio de 2026

Prólogo. Proyecto literario.

Todo el mundo tiene problemas y Grace Bell no iba a ser diferente. Por eso se encontraba sentada en aquel frío despacho tras jurar confidencialidad. Enfrente, un hombre de unos cincuenta años seguía cada uno de sus movimientos, sin mediar palabra. La luz de techo parpadeaba de vez en cuando.

Grace había firmado más papeles de los que cabía imaginar. Por supuesto, no los había leído todos. Le dolían las manos y lo único que quería era terminar con aquello cuanto antes.

—Señorita Bell —el desconocido rompió el silencio y se inclinó sobre el escritorio—, cuando firme la última hoja no habrá vuelta atrás. ¿Está segura de que quiere continuar?

Ante la pregunta, Grace tragó saliva pero fue incapaz de deshacer el nudo que sentía en la garganta. 

—Si no estuviese segura, no llevaría firmando papeles más de diez minutos, ¿no cree? —Aunque intentó sonar condescendiente, su voz se quebró en mitad de la frase.


domingo, 5 de julio de 2026

Capítulo 2. Proyecto literario.

Los primeros rayos de sol se colaron por la ventana. A Grace no le hizo ninguna gracia, quería dormir un poco más. Se dio la vuelta, esperando encontrar una postura más cómoda, pero ahogó un chillido cuando se cayó. Un montón de cojines le dieron la bienvenida en el suelo. Se incorporó, examinando su entorno. 
Así que no ha sido una pesadilla.
La noche anterior había tirado casi todos los cojines del sofá. A pesar de tener una cama en la habitación, optó por dejarse caer en él. 
No hay que perder las viejas costumbres. 
Tras recoger el desastre que había creado con los cojines, se dirigió hacia el pequeño baño de la cabaña. Sobre el lavabo encontró algunos productos básicos de higiene.
Aquella habitación era asfixiante, pero necesitaba darse una ducha. Ignoró las ojeras que adornaban sus ojos mientras se recogía el pelo en un moño. 
El agua caía sobre su piel y acariciaba las cicatrices de su espalda. No pudo evitar pensar en su madre: en su sonrisa torcida, su mirada decepcionada. Grace se prometió que no volvería a fallarle. Escapó de aquel cubículo y se vistió con lo primero que sacó del armario. Necesitaba respuestas y estaba dispuesta a encontrarlas.
Dejó la cabaña tras ella cerrando de un portazo y se encontró con unas vistas muy distintas a las de la noche anterior. El camino estaba flanqueado por flores blancas y, más allá, un gran bosque de secuoyas se alzaba, imponente. Grace bajó los peldaños del porche y cerró los ojos. La tranquilidad del ambiente se fusionaba en perfecta armonía con el cantar de los pájaros.
—¡Hostia! —Una voz masculina la sobresaltó—. ¡Esto es una pasada!

jueves, 2 de julio de 2026

¡Recomendaciones de libros!

¡Holi! En esta entrada voy a recomendar algunos de mis libros favoritos y otros que también he disfrutado, en función de su género. Lo que más me gusta es la fantasía, con su toque de romance, aunque también le he dado una oportunidad a algunos libros de romance y de thriller.
Así que, si estás pensando en leer algo pero no sabes por dónde empezar, espero que esta entrada te ayude.

FANTASÍA

Pruebas de hechicería - Elise Kova
⭐⭐⭐⭐⭐

Si buscas una lectura ligera, un mundo de fantasía elaborado pero que no sea demasiado cargante, unas pinceladas de romance y una protagonista que evoluciona con cada página, este es tu libro. 
Eira es la aprendiz menos querida de la Torre de los Hechiceros, pero eso no evitará que decida competir por un puesto en el Torneo de los Cinco Reinos. Y cuando lo haga, descubrirá que el precio a pagar es muy alto... Porque nadie esperaba que los candidatos pudieran morir en la competición.

miércoles, 1 de julio de 2026

¡Estamos en julio!

 Ha llegado julio y qué diferente se siente el verano cuando ya no tienes doce años. 
En ese entonces, tenía un encanto especial. Mi madre siempre me compraba algún libro para repasar el temario del curso y yo lo hacía con entusiasmo porque: me gustaba mucho el colegio. El que se encargaba de comprar sandía era mi abuelo, que solía comer con nosotros todos los días. Siempre la cortaba él y mi madre tenía que pedirle que no me diese más porque no dejaba de comer. Era una devoradora de sandías. Mi padre mucha veces aparecía de sorpresa con mi abuela, que venía a pasar el día con nosotros.
A partir de algún verano empezamos a comprar piscinas montables y era, sencillamente, el mejor momento del año. Al principio, teníamos piscinas hinchables que acababan con mil agujeros y teníamos que llenarlas de parches para que aguantasen el verano. Mi padre cogía el borde y lo sacudía para crear olas mientras nos bañábamos. Algo que según las instrucciones de la piscina no se podía hacer.

martes, 30 de junio de 2026

Capítulo 1. Proyecto literario.

Lo último que Grace recordaba era haber cruzado un gran portón. Arrastraba los pies por un camino de tierra, iluminado por la tenue luz de la linterna que llevaba su acompañante. El silencio iba a terminar con ella.
—Debería darte algo de propina, ¿sabes? —se ajustó la mochila, ignorando los fuertes latidos de su corazón—. Por tu gran implicación y simpatía, claro.
Si el guardia detectó la sorna en su palabras, no hizo comentarios al respecto. Grace bufó y centró su atención en las cabañas de madera que empezaron a bordear el camino. El interior de algunas se encontraba iluminado; otras permanecían a oscuras. El guardia se detuvo frente a una de ellas y sacó un manojo de llaves de su bolsillo. Extendió la linterna hacia Grace, que le miró desconcertada.
—Aguanta. —Su voz sonó fuerte en el silencio de la noche. 
Ante la sorpresa, dudó unos instantes.
—Normalmente las cosas se piden por favor, sobre todo cuando llevas ignorando a alguien media hora.
El guardia gruñó en respuesta. Se subió un poco el casco, dejando al descubierto parte de su mandíbula. Luego sujetó la linterna entre los dientes. Tiene que ser una broma. Las llaves chocaban con fuerza contra sus guantes de cuero. Aquel no debía de ser el trabajo de sus sueños. Eso, o ella lo había sacado de quicio, lo cual era bastante probable. Separó una llave roja y guardó el resto. Se la entregó a Grace, que la cogió de mala gana.

domingo, 28 de junio de 2026

Empezar a escribir por el final

Esta entrada nace de la necesidad de escribir y no saber el qué. Algo que me sucede más de lo que me gustaría. Entre reflexiones varias e idas y venidas de pensamientos, se me ha cruzado una pregunta por la mente: ¿por dónde empiezan los escritores sus historias?

Curiosamente, todas aquellas historias que alguna vez he inventado o se han cruzado en las redes de mi mente, empezaban por el final. No se trataba de cómo se generaba un problema, sino de cómo se solucionaba, de cómo se desvelaba un "plot twist" o de cómo los personajes ya se encontraban al límite de una situación de la que no podían escapar. Y, casualmente, tejer el resto de la historia era aparentemente sencillo. 

Sin embargo, imaginar es muy distinto a escribir. Hay algunos factores con los que no contaba cuando empecé con algunos guiones para mis historias de Los Sims (por algún sitio se tiene que empezar), y es que no es lo mismo un guion que una narración. 

El primer problema con el que me encontré fue el tiempo verbal que iba a utilizar. Son tantas las lecturas que me han absorbido, escritas en presente, que creí que sería la opción más idónea para empezar. Cuando un libro está en presente, la incertidumbre y la tensión crecen, pues no sabes realmente qué va a pasar. Los personajes principales podrían morir, incluso cuando son ellos mismos los que narran la historia. Sin embargo, he leído historias en pasado últimamente, y hay algo que me atrapa en especial. Puedes crear esa misma incertidumbre jugando con el lenguaje.

lunes, 22 de junio de 2026

RESEÑA: ASISTENTE DEL VILLANO

Asistente del villano - Hannah Nicole Maehrer

Necesitaba una lectura ligera después de terminar Cumbres Borrascosas y de toparme con un bloqueo durante la lectura de Frankenstein, así que decidí leer Asistente del villano, que llevaba mucho tiempo entre mis lecturas pendientes.


Y era exactamente lo que necesitaba. Una lectura fresca, ligera, con su toque de humor, una protagonista imperfecta y a veces inmadura, un personaje masculino que te atrape poco a poco y una sensación de cariño por los distintos personajes que aparecen. 

¿Es mi lectura del año? Definitivamente no. Pero es una lectura muy disfrutable, llevadera y que creo que me ha encontrado en un momento donde lo necesitaba.


A continuación, voy a hacer un pequeño análisis del libro, pero un análisis muy mundano bajo el criterio de una lectora más y con un tono cercano. Esto no es una tesis, solo es la entrada de un blog.


jueves, 18 de junio de 2026

Un pequeño fragmento de la historia de Damián

Él le estaba rompiendo el corazón, pero ella se lo rompió primero. "¿Aún le quieres?" Cuando ella apartó la mirada, lo supo. Todo había terminado.

Aunque ella insistió en que le quería, con las lagrimas acariciando sus mejillas, sabía que nunca sería suficiente. Damián nunca sería "él".

Le abrazó y le dio un beso en la frente antes de despedirse. Cuando se dirigió hacia la puerta, contuvo la respiración, dubitativo. 

A pesar de todo, quería que ella fuese feliz, ignoró el nudo en su garganta y se lo dijo: "Sigue enamorado de ti... Creo que deberías saberlo".

Lo último que escuchó fue un sollozo de ella que le atormento aquella noche hasta que se quedó dormido.

 

Entrada 1: Querido diario (rescatada de Substack)

Querido diario de internet: No puedo dejar de jugar a un juego que me daba pánico. Llevo dos semanas haciendo directos del Subnautica, un videojuego que abrí hace un par de años y cerré a los cinco minutos porque me dio pánico.

Al parecer, estás en una gran nave visitando un planeta alienígena pero por extrañas circunstancias que conoces más adelante, tu nave acaba estrellándose y tú sales de ella en una baliza.

Y en esa baliza empieza todo.

Cuando te toca salir de ella y subes unas escaleras, la imagen para mí es terrorífica: ves tu nave estrellada en medio de un inmenso océano.

Why You Should Play Subnautica - Cultured Vultures 

Para ti quizá es una tontería pero, cuando abrí el videojuego por primera vez, tuve la genial idea de nadar hasta la nave estrellada. No leí los diálogos, no leí las misiones, simplemente me lancé al mar. Grave error, amiga. Morí. Sí, porque es lo que tiene estar en medio de un océano con criaturas alienígenas. Chica, es que de verdad.

lunes, 1 de septiembre de 2025

La perfección en los cuadernos

 Estoy cansada de que todo tenga que ser perfecto.

¿Cuántos cuadernos has comprado porque te parecían preciosos, pero ahora te aterra siquiera abrirlos? ¿Cuántas veces has leído con la incomodidad de estar más pendiente de no ensuciar un libro, que de simplemente disfrutarlo?

Me cansa la superficialidad, aunque yo también caiga a veces en sus garras. Pero hace mucho tiempo que hay algo en lo que no me importa ser un completo desastre; en mis cuadernos y en mis libros.

No soy de las personas que pretende tener un libro intacto para toda la vida en la estantería. Soy de las que prefiere sacarlo de su sitio y rememorar lo que me hizo sentir. Y si tuve la necesidad de hacer una
anotación o de subrayar alguna frase, sencillamente me dejé llevar para hoy poder recordarlo. Y no, no voy a marcar las frases con líneas perfectas, llevándome una regla encima a todas partes. Si me desestabilizo y no sale perfecto, no pasa nada.

Y si así es cómo vivo la lectura de mis libros, los cuadernos son mucho peor. Pero para ti, por supuesto, para mí, son mucho más bellos. Porque si pretendo escribir o dibujar en cada página sin ningún error, lo único que haría sería engañarme a mí misma. Y ese... Ese no es el objetivo que yo tengo al escribir.


Cuánto más se medita lo que uno quiere hacer, más falso va a ser el resultado. Cuánto más diseñes y
adornes tus páginas en blanco, más mentiras te dirás a ti mismo. Y puede que tu intención sea tener un cuaderno perfecto, pero entonces este vídeo no es para ti.

Porque lo que quiero transmitirte es que simplemente fluyas, que elijas un bolígrafo, un lápiz, y te pongas a escribir. ¿Qué se te ha cruzado por la cabeza? ¿Cuál es ese proyecto que tienes entre manos? ¿Qué has aprendido hoy en clase? ¿Qué te está gustando de tu lectura actual? ¿Ha sido un día de mierda? No importa cómo se vea, lo que importa es lo que sientes, la experiencia al plasmarlo sobre el papel y el recuerdo con el que te encontrarás en otro momento de tu vida. 

En ese entonces, de poco importará si la página tiene un manchurrón de tinta, un poco de corrector o palabras sueltas sin sentido, lo verdaderamente importante será verlo y recordar quién fuiste cuando tu error se convirtió en un bonito recuerdo de tu pasado.