lunes, 14 de septiembre de 2020

El legado de Camille #7

Camille se despertó sobresaltada. Tenía la extraña sensación de que algo en su cuerpo no iba bien... Se levantó corriendo directa al baño. Tras vomitar y lavarse la cara, se miró en el espejo. Estaba cansada, dormía mal, tenía dolores, vómitos... Llevaba un tiempo así. 

Tamati y ella estuvieron hablando de lo que podría ocurrir y, finalmente, decidieron que lo mejor era ir al médico. Lo que parecía temporal no cesaba, por lo que algo debía ocurrirle.
Se miraron con cara de sorpresa cuando descubrieron que ¡Camille estaba embarazada! No era algo que ellos esperasen en ese momento, pero la noticia emocionó a nuestra sim. 

Aunque a veces habían hablado de tener familia y sabían que en algún momento la tendrían, Tamati era niñofóbico, lo que a Camille no se le olvidaba y a veces le llevaba a cuestionarse la vida que habían escogido compartir. Sin embargo, Tamati a los pocos días se veía realmente emocionado y feliz.
Quien no se pudo resistir ante la idea de que la familia se agrandase fue Summer, que ayudó a la pareja en todo momento y aparecía en su casa con regalitos para cuando el bebé llegase al mundo. Camille era consciente de la suerte que tenía de tener a Summer en su vida, pues nunca le había fallado y siempre estaba ahí para ayudarle en todo lo que necesitaba. Era la mejor amiga que había tenido nunca.

Summer se quedó callada unos segundos para dar paso a un grito de felicidad cuando recibió la noticia y, acto seguido, abrazó a su amiga mientras le daba la enhorabuena.

Entre tanta emoción solo surgió un pequeño problema, y es que vivían en la casa que Camille escogió cuando tenía pensado vivir sola. Aunque había espacio para ella y Tamati, tener un bebé a la larga supondría ampliar su casa o realizar una nueva mudanza, ya que no había espacio suficiente para otro sim.

Empezaron a ahorrar dinero y nuestra chica se puso con más fuerza y motivación que nunca a escribir libros. Empezaba a ser una autora de la que algunos sims hablaban, debido a que uno de sus libros había tenido un gran éxito. Poco a poco lograrían tener el dinero suficiente para tener una casa familiar... Estaba segura de ello.

La casa es de Hisaur y está en la galería :)

viernes, 11 de septiembre de 2020

El legado de Camille #6

Durante meses estuvieron planeando cómo sería su boda. No querían algo demasiado preparado y que buscase rozar la "perfección". Solo querían pasarlo bien con sus amigos, disfrutar de ese día y guardar buenos recuerdos de ello.

La boda tuvo lugar durante la primavera. Era un día muy caluroso y nuestros protagonistas nunca olvidarán lo mal que lo pasaron con sus pesados trajes. Pero nada que no pudiese solucionar el momento tan especial que estaban viviendo.
La ceremonia tuvo lugar al aire libre y todos los invitados miraban felizmente a la pareja. Era evidente que Tamati y Camille estaban muy emocionados por compartir ese día y ese momento. Ambos se sentían nerviosos, alegres... Era una mezcla de sensaciones indescriptible.

No querían alargar mucho la boda, así que las cosas fueron tomando un ritmo dinámico y a ningún invitado se le hizo pesada. Fue muy bonito.
Tras la celebración todos se fueron de fiesta juntos. Summer estaba super orgullosa de ver feliz a Camille, le dio muchos abrazos, bailaron juntas... Incluso se le salió una lagrimilla cuando se quedó mirando fijamente a su amiga con su traje de novia. Con el tiempo se habían hecho inseparables, hasta tal nivel que con una sola mirada se entendían.
A partir de ese momento, Tamati se mudó con Camille. No había terminado la universidad, pero le quedaba poco más de un simestre y había seleccionado las clases semi-presenciales para poder empezar su nueva vida junto a ella. Lo que no sabían es que muy pronto tendrían una "pequeña" sorpresa...




lunes, 7 de septiembre de 2020

El legado de Camille #5


Solo llevaba una semana en el barrio y sus vecinos le habían estado visitado constantemente. Estaban muy contentos de que hubiese regresado y apoyaban sus decisiones. Sin embargo, Camille era solitaria y, aunque agradecía el gesto, empezaba a estar cansada de tanta visita. 

Pasaron los días y las semanas. Camille seguía trabajando en su libro, al que le había dedicado mucho tiempo y cariño. Se asustó un poco cuando le sonó el teléfono, pero no tardó mucho en sonreír e ilusionarse. Lo único que quería era dar un grito de alegría.


Había una editorial interesada en publicarle el libro y consideraba que, si sus próximas novelas estaban al mismo nivel, podría seguir trabajando con ella. Era su momento.

Tras aceptar las condiciones de la editorial, llamó  casi sin aliento a Summer para contarle lo que había pasado. Su amiga estaba tan feliz como ella. Por la noche saldrían juntas a cenar para celebrarlo y Camille le contaría la pequeña sinopsis que había preparado para su libro.


Pasaron unos meses y nuestra sim seguía trabajando en sus novelas. Tenía muchas historias en mente dispuestas a ser plasmadas sobre papel. A su vez, seguía pintando cuadros que luego vendía y estaba trabajando de mecánica, puesto que durante su estancia en la residencia de estudiantes tenía que arreglar muchas veces aparatos que se rompían y había aprendido un poco esa habilidad.

Cada día que pasaba Tamati y ella estaban más unidos. Era un pilar fundamental en su vida y, cuando Camille se venía un poco abajo, él siempre estaba ahí para sacarle una sonrisa. Era evidente que se querían mucho, se cuidaban y juntos sumaban. Aunque le costó un poco decidirse porque estaba muy nerviosa, Camille estaba dispuesta a compartir su vida con Tamati.


Quizá no fue en un bonito parque, durante una cita o en un lugar especial... Pero fue el momento y ellos dos lo que hicieron que fuese mágico. Camille le miró a los ojos, le acarició la mejilla y, sin vacilar, se lo pidió. "¿Quieres casarte conmigo?". Tamati no se lo podía creer, estaba emocionado y no dudó ni un segundo en echarse sobre ella para darle un fuerte abrazo.

Ese día empezaron a estar prometidos y, aunque no podían vivir juntos porque Tamati seguía estudiando, empezó a pasar mucho más tiempo en la casa de Camille. Estaban emocionados por haber dado un paso adelante y seguir compartiendo sus vidas.

sábado, 5 de septiembre de 2020

El legado de Camille #4


Había sido una noche larga. Camille se despertó cuando los primeros rayos de luz le acariciaron la cara. Su compañera de habitación aún dormía, pero se sintió inspirada... Así que se preparó el desayuno y se puso a pintar. 

No pensaba en nada, solo se dedicaba a dar pinceladas sobre el blanco lienzo, como si esperase que le diese una respuesta a todas esas preguntas que se había hecho mientras soñaba.

Cuando terminó, se sentó frente a su ordenador. Sin casi darse cuenta había abierto páginas de casas y estaba dispuesta a comprar una. La casa que había alquilado meses atrás ya no estaba disponible. Tras una hora comparando precios, se quedó maravillada de una casa muy pequeñita que costaba 12.000 simoleones. Era más que suficiente para ella y estaba en el barrio donde había vivido anteriormente, así que podría ver más a Summer y ya conocía a sus vecinos.


Camille tenía 8.000 simoleones en su cuenta porque había estado ahorrando durante su estancia en la universidad, así que pensó que podría terminar el simestre para no perder la plaza en su residencia y, mientras tanto, terminar de conseguir el dinero que necesitaba. Si abandonaba en ese momento, no tendría techo bajo el que dormir.

Antes de tomar decisiones, consideró que debía llamar a Tamati para ir a pasar el día en Sulani, pasar tiempo juntos y aprovechar para comentarle un poco lo que había pensado. Él al principio no estaba muy seguro de si sería buena idea, pero la ilusión que desprendía Camille le puedo. "Todo irá bien, yo te voy a apoyar", le dijo.

Nuestra sim estuvo estudiando lo que quedaba de simestre para que no la echasen de la facultad, mientras vendía sus cuadros a través de una página web que se había abierto. A su vez, trataba de terminar un libro que publicaría por su cuenta, ya que aún no había editoriales interesadas en sus novelas. Estaba acostumbrada a trabajar por sí misma y a sobrevivir, por lo que poco a poco y con mucho esfuerzo fue consiguiendo los simoleones suficientes para seguir adelante. 

Ya había pasado un año desde que se había matriculado en la universidad. El tiempo había pasado demasiado rápido... Y estaba segura de que ahora solo podría ir hacia arriba. Ese año había sido un desastre y muy duro mentalmente para ella, pero siempre que se proponía algo lo lograba. Tenía el apoyo de Summer y de Tamati, por lo que no se sintió extraña cuando no renovó su matrícula e hizo las maletas.

Su vida nunca había sido fácil, pero sabía que no podía dejar oportunidades atrás y no se arrepentía de haber decidido ir a la universidad o de haberse ido de la casa de sus padres. Aunque estaba siendo más complicado de lo que esperaba, no quería rendirse. 

Y allí estaba, delante de una casa en la que apenas había espacio, pero con las cosas más que suficientes para seguir su vida. Lo primero que haría sería publicar su libro, estaba segura de que su esfuerzo finalmente valdría la pena. 

Miró al frente y se dispuso a deshacer las maletas. Aún quedaba toda una vida por delante de experiencias y oportunidades y ella... solo acababa de empezar.